{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Un oto\u00f1o en Roma - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"cpKfsTI8j9\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/un-otono-en-roma\/\">Un oto\u00f1o en Roma<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/un-otono-en-roma\/embed\/#?secret=cpKfsTI8j9\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Un oto\u00f1o en Roma&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"cpKfsTI8j9\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Recuerdo que la \u00faltima vez que fui a Roma, Italia era oto\u00f1o y me encontr\u00e9 a Stephen Hawking por el centro. Resulta que hab\u00eda ido al Vaticano a dar una charla, s\u00f3lo que mientras yo me distra\u00eda viendo las estatua del museo, \u00e9l hab\u00eda ido a decir algo as\u00ed como que pensar en qu\u00e9 hay antes del Big Bang no tiene ning\u00fan sentido, que eso ven\u00eda a ser como preguntarse qu\u00e9 hay al sur del Polo Sur. Eso es lo que dijo, o tal vez quiso decir que es in\u00fatil preguntarse qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de la memoria.  Y sin embargo, siempre vuelvo a ella, al sur, a la memoria, tirando de ese hilo traicionero que son los recuerdos, como si pudiera salir del laberinto alg\u00fan d\u00eda. Todos los d\u00edas que Herman Melville estuvo en Roma tambi\u00e9n fue al Museo del Vaticano. El museo parece un laberinto. Melville dec\u00eda que las estatuas hacen de enlace entre los siglos. En mi caso, el Laocoonte y sus hijos enlaza el ahora con mis clases de Historia del Arte. Hace a\u00f1os de eso, o lo mismo siglos, pero siempre que la veo quiero recordar que sabr\u00eda explicarla: las l\u00edneas, el dramatismo, el mito. &nbsp;  Buscar a Roma en Roma   Roma, Italia  El viaje nos enfrenta a todo lo que somos. Otro que anduvo por Roma fue Quevedo, y siempre acertaba en meter el dedo en la llaga: \u201cBuscas en Roma a Roma \u00a1oh peregrino! Y en Roma misma a Roma no la hallas\u201d. Pues eso, que al final uno siempre se encuentra a uno mismo, aunque intentes esquivar a los espejos.  *  Quienes andaban busc\u00e1ndose tambi\u00e9n por Roma -pero, \u00bfy qui\u00e9n no, por Dios, se ha buscado en Roma?- fueron Keats y Shelley. Alquil\u00e9 un coche para moverme en Roma* y me fu\u00ed al Cementerio protestante (Cimitero acattolico) a buscarlos. A veces, me da por esas cosas, que pudiendo ir a la Fontana de Trevi o a la Plaza Navona a comerme un helado, prefiero un cementerio.  Me col\u00e9 en el autob\u00fas 95. No por nada. S\u00f3lo por aquello de \u201cdonde fueres, haz lo que vieres\u201d. En Roma nadie paga el billete, y dicen que si un revisor intentara entrar a inspeccionar, el ch\u00f3fer, aliado con los pasajeros, abrir\u00eda las puertas para escapar. No me lo creo, pero me divierte imaginar la escena y esa especial camarader\u00eda.   Shelley, antes de morir en la Toscana, tuvo tiempo de escribir este prefacio en su obra Adonais en recuerdo de Keats, el amigo que hab\u00eda dejado muerto en Roma: \u201cEl cementerio es un espacio abierto entre las ruinas, \/ y en invierno lo cubren violetas y margaritas. \/ Podr\u00eda hacer que uno se enamorara de la muerte \/ al pensar en ser enterrado en un lugar tan grato\u201d. Y me parece, de nuevo, que todo est\u00e1 conectado. Lo estaban ellos en la amistad, lo estaba Walter Crane al pintar en 1873 el cuadro con las dos tumbas de los poetas. La de Shelley en primer plano, la de Keats, al fondo, tal cual las veo ahora, y detr\u00e1s de todo, la Pir\u00e1mide de Cayo Cestio.  Es uno de los cementerios m\u00e1s bellos y literarios en los que he estado. Y encima es oto\u00f1o, uno de esos oto\u00f1os m\u00e1s invierno que oto\u00f1o. Y no s\u00e9 por qu\u00e9, me acuerdo de otra tumba, la de Julio Cort\u00e1zar, en Montmartre, y la vez que le dej\u00e9 una postal de Mir\u00f3 sobre la l\u00e1pida.  Roma, Italia  Al sur del Polo Sur no hay nada, vino a decir a Roma Stephen Hawking. Y quince meses despu\u00e9s, muri\u00f3. Eso lo pienso ahora con tanto cementerio y tumba. En Roma abundan las tumbas, por lo que es dif\u00edcil alejarse de la muerte. Tambi\u00e9n hay montones de gatos, supongo que porque les gustan las ruinas. Las ruinas son como islas: est\u00e1n ah\u00ed, solas, rodeadas de otra cosa que no es de su tiempo. Conect\u00e1ndolo todo en atisbos, como cuando uno es sorprendido con el chispazo de un recuerdo. Hay parte, pero no est\u00e1 todo.  De aquel viaje a Roma en que me cruc\u00e9 con Stephen Hawking recuerdo tambi\u00e9n que me dio por pasear por la ribera derecha del T\u00edber. Las hojas de los casta\u00f1os estaban ya muy marrones y muchas ramas estaban desnudas, como alambres. Y sin embargo, pens\u00e9 que la ciudad ten\u00eda uno de los oto\u00f1os m\u00e1s bonitos del mundo.     La entrada Un oto\u00f1o en Roma se public\u00f3 primero en Viaje con Escalas.","thumbnail_url":"http:\/\/viajeconescalas.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/viaje-a-roma.jpeg"}