{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Semb\u00e8ne y la revuelta de la dignidad - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Td6XtXQsvU\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/sembene-y-la-revuelta-de-la-dignidad\/\">Semb\u00e8ne y la revuelta de la dignidad<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/sembene-y-la-revuelta-de-la-dignidad\/embed\/#?secret=Td6XtXQsvU\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Semb\u00e8ne y la revuelta de la dignidad&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"Td6XtXQsvU\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Despedimos la temporada de Letras de la mano de uno de los grandes, de los m\u00e1s grandes, que no va a ayudar a sobrellevar un verano que promete volver a ser, al menos, raro. Durante los \u00faltimos meses hemos tenido excusas para hacer varias recomendaciones de los \u00faltimos lanzamientos de autoras y autores africanos en espa\u00f1ol y hemos dejado para el final uno de los que m\u00e1s ilusi\u00f3n nos ha hecho. Que Los trozos de madera de Dios, de Ousmane Semb\u00e8ne no estuviese traducido y al alcance de los lectores hispanohablantes era una afrenta injustificable para la literatura, en general. Afortunadamente, la editorial Txalaparta ha cubierto este vac\u00edo. El escritor y realizador senegal\u00e9s, Ousmane Semb\u00e8ne. Fuente: Txalaparta Ahora nos llega esta novela imprescindible del autor senegal\u00e9s, m\u00e1s conocido por ser una de las figuras ineludibles del cine en el \u00c1frica al Sur del Sahara. Los trozos de madera de Dios es una obra necesaria tanto por el fondo como por la forma. Semb\u00e8ne construye un relato completamente magn\u00e9tico sobre un momento fundamental en la historia contempor\u00e1nea de \u00c1frica Occidental y lo hace desplegando unas habilidades narrativas poco comunes que adem\u00e1s pone al servicio de la sensibilizaci\u00f3n para construir una sociedad m\u00e1s justa. Una rese\u00f1a de Los trozos de madera de Dios es una operaci\u00f3n insignificante, porque lo que merece esta novela es ser mirada con lupa, subrayar la mayor parte de sus p\u00e1rrafos, fijarse en el estilo, en el lenguaje, en las descripciones o en c\u00f3mo Semb\u00e8ne construye con mimo unos personajes completos y diversos. Precisamente ahora Los trozos de madera de Dios conserva una vertiginosa actualidad. Con matices, los episodios que el narrador senegal\u00e9s ubica en la huelga de ferroviarios de 1947 tienen notables paralelismos con la ebullici\u00f3n social que el pa\u00eds de \u00c1frica Occidental est\u00e1 experimentando en los \u00faltimos meses: la reivindicaci\u00f3n de mejoras laborales, econ\u00f3micas y sociales, incluso, la exigencia velada de un papel en la constricci\u00f3n del futuro a trav\u00e9s de la pol\u00edtica; la denuncia del colonialismo (de la persistencia de los lazos de dependencia en el caso de las recientes manifestaciones) y la reclamaci\u00f3n de soberan\u00eda; pero tambi\u00e9n el ambiente de esa juventud comprometida hasta las \u00faltimas consecuencias, la brutalidad policial o las manipulaciones de las clases acomodadas (francesas o africanas). En octubre de 1947, los ferroviarios responsables de construir, mantener y utilizar la l\u00ednea de tren entre Niamey (N\u00edger) y Dakar (Senegal), una de las principales infraestructuras de la colonia, se pusieron en huelga. El paro se extendi\u00f3 desde Bamako hasta Dakar por toda la l\u00ednea ferroviaria como si se tratase de un reguero de p\u00f3lvora o de un cord\u00f3n umbilical que un\u00eda a los trabajadores sometidos por el poder colonial la margen de sus culturas y sus etnias. Durante cinco meses mantuvieron la resistencia y el pulso, haciendo frente a la violencia directa de los soldados y los manejos y las manipulaciones de los administradores, a los golpes y al hambre. La huelga de los ferroviarios fue uno de los episodios que hizo aflorar el conflicto social y fue construyendo las condiciones para la independencia que llegar\u00eda en 1960. El episodio hist\u00f3rico ya es, por s\u00ed mismo, suficientemente atractivo, pero Ousmane Semb\u00e8ne convierte el escenario de un relato fascinante a trav\u00e9s de mecanismos que demuestran su habilidad como narrador. Los trozos de madera de Dios, se desarrolla en simult\u00e1neamente en tres escenarios, Bamako, Thies y Dakar, cosidos por la v\u00eda del ferrocarril pero tambi\u00e9n por las relaciones entre los personajes que se van desplegando como un coro a trav\u00e9s de sus acciones y de sus conversaciones. El escritor y cineasta senegal\u00e9s tiene claro cu\u00e1l es su lugar en el choque entre los huelguistas y la administraci\u00f3n colonial encarnada en la direcci\u00f3n del ferrocarril, y no tiene ninguna intenci\u00f3n de ocult\u00e1rselo a las y los lectores. La primera descripci\u00f3n de Dejean, director de la oficinas de Thies del ferrocarril es suficientemente gr\u00e1fica: \u201cDejean, el agente general, daba vueltas delante de su bur\u00f3, tan pronto con las manos atr\u00e1s como en los bolsillos. Era un infeliz corto de piernas, calvo, con el cr\u00e1neo en escarpa. Un par de lentes c\u00f3ncavos cabalgaban sobre su nariz respingada. El ojal de su levita se adornaba con una tenue cintita roja\u201d Mientras la figura de Ibrahima Bakayoko, el indudable l\u00edder de la movilizaci\u00f3n, se va acrecentando con su misteriosa ausencia. Durante una buena parte del relato, Bakayoko es solo una referencia de otros personajes que van mitificando el personaje a trav\u00e9s de comentarios de respeto y admiraci\u00f3n. Su aparici\u00f3n, cerca del final del relato, confirma una figura mesi\u00e1nica con una presencia y un discurso que se impone por si solo, sin aspavientos. Aparece primero como un fantasma durante la noche en casa de Bakary uno de los viejos militantes del sindicato: \u201cMientras hablaba, Bakary examinaba al hombre que ten\u00eda ante s\u00ed. Bakayoko llevaba un pantal\u00f3n blanco con rallas negras; al entrar hab\u00eda puesto su froc (una pieza de ropa) en un rinc\u00f3n con su bast\u00f3n y su hatillo. Estaba calzado con sandalias de pastor peul, de esas cuyas correas se entrelazan en los tobillos. Llevaba la maka (sobrero) echada sobre su espalda\u201d Y poco m\u00e1s tarde emerge discreto y modesto entre la multitud en una de las reuniones de la negociaci\u00f3n por la huelga: \u201cBakayoko se call\u00f3 y frot\u00f3 la piedra del encendedor para dar fuego a su pipa apagada, y luego se recost\u00f3 contra el respaldo de la silla con un movimiento lento, casi l\u00e1nguido. No abrigaba maldad en su coraz\u00f3n, pero acababa de recorrer m\u00e1s de mil quinientos kil\u00f3metros, y los sufrimientos, las privaciones, los dramas de que hab\u00eda sido testigo le hab\u00eda sometido a una dura prueba. Qued\u00f3 asombrado al comprobar que los latidos de su pulso ten\u00edan el mismo ritmo que los del tam-tam que desde all\u00ed se o\u00eda pese a estar cerradas la puerta y la ventana\u201d Otra de las genialidades de Semb\u00e8ne se materializa en las descripciones. Expone las miserias, las condiciones en las que viven los trabajadores o las penurias que genera la huelga, pero lo hace de manera simple y v\u00edvida, transmitiendo las sensaciones m\u00e1s pesadas sin caer en el dramatismo y, sobre todo, desplegando la capacidad de generar m\u00e1s empat\u00eda que rechazo, como cuando dibuja el ambiente en Thies, el epicentro de la actividad ferroviaria: \u201cThies: en medio de esa podredumbre, unos pocos arbustos raqu\u00edticos, bantamar\u00e9s, tomates silvestres, gombas, bisabes cuyos frutos recog\u00edan las mujeres para equilibrar el presupuesto familiar. All\u00ed, chivas y carneros de lomos pelados, con la lana enredada en inmundicias, iban a ramonear &#8211; \u00bframonear qu\u00e9?, \u00bfel aire? -. Chicuelos desnudos, perpetuamente hambrientos, exhib\u00edan sus om\u00f3platos salientes y sus hinchadas barrigas; les disputaban a los buitres lo que quedaba de las carro\u00f1as. Thies: la zona en que todos \u2013 hombres, mujeres y ni\u00f1os \u2013 ten\u00edan caras de un color terroso\u201d Pero lo que m\u00e1s marca el estilo de la narraci\u00f3n de Semb\u00e8ne es su enfoque cinematogr\u00e1fico que permite que las acciones que relata tomen forma en la cabeza del lector, que los personajes empiecen a moverse al ritmo de unas descripciones detalladas y din\u00e1micas y que la espectadora se pueda sentir rodeada de la escena, casi protagonista, un mecanismo fundamental cuando lo que se quiere es transmitir ideas, como ocurre en el caso del Semb\u00e8ne m\u00e1s militante, pol\u00edtico y comprometido. El comienzo de la huelga es casi una coreograf\u00eda en prosa: \u201cAquella ma\u00f1ana los obreros despertaron temprano. A decir verdad no hab\u00edan dormido. El d\u00eda anterior hab\u00edan tomado una decisi\u00f3n: hoy se trataba de aplicarla, y cada uno de ellos experimentaba en su interior una sensaci\u00f3n de molestia, un vac\u00edo en la boca del est\u00f3mago. Los que hab\u00edan salido primero saltaban los cercados, con un dedo golpeaban contra una pared de madera o de zinc, una voz so\u00f1olienta contestaba y otro hombre sal\u00eda de su casa. Como hormigas en procesi\u00f3n, los hombres invad\u00edan los senderos, los caminos\u201d Y la primera de las cargas de los soldados, parece una sinfon\u00eda de confusi\u00f3n: \u201cLa pelea fue inmediata: culatazos, bayonetazos, zapatazos en las tibias, bombas lacrim\u00f3genas. Los gritos de rabia, de c\u00f3lera, de dolor, formaban un \u00fanico clamor que ascend\u00eda en el cielo ma\u00f1anero. La multitud retroced\u00eda, se escind\u00eda en grupos aterrorizados, se reagrupaba, oscilaba, vacilaba, volv\u00eda a retroceder\u201d Los trozos de madera de Dios, desborda elementos narrativos sorprendentes, una visi\u00f3n tremendamente cinematogr\u00e1fica que ayuda a conectar con el relato y que angustia en medio de las penurias de la historia. Pero desborda igualmente, ideas, conceptos, ense\u00f1anzas. Rezuma el sue\u00f1o de liberaci\u00f3n, la dignidad de los sometidos, la firmeza de los humildes, la determinaci\u00f3n de los oprimidos; desprende el horizonte de la unidad de los pueblos, en este caso, de un panafricanismo que une a las culturas de \u00c1frica Occidental contra un sistema injusto; y apuntala una realidad que a pesar de ser un ejercicio de justicia, no deja de ser una reivindicaci\u00f3n adelantada a su tiempo: Semb\u00e8ne reclama sistem\u00e1ticamente el papel de las mujeres en esta revuelta, en la mayor parte de los casos como la retaguardia necesaria para mantener la huelga; las mujeres que hacen malabarismos para seguir alimentando a las familias de los obreros parados, pero no solo. Semb\u00e8ne tambi\u00e9n visibiliza a las mujeres de la primera l\u00ednea, dispuestas a todo, tan decididas o m\u00e1s que los ferroviarios. La mujer que le advierte a su marido que le castrar\u00e1 si abandona la huelga antes que lo dem\u00e1s o la que moviliza y organiza a las vendedoras: \u201cDeynaba la vendedora hab\u00eda amotinado a las mujeres del mercado. Como amazonas llegaron en ayuda de los obreros, armadas de cachiporras, de cabillas, de botellas\u201d Semb\u00e8ne sabe que en este Los trozos de madera de Dios est\u00e1 relatando un episodio hist\u00f3rico, no solo en el proceso de descolonizaci\u00f3n, sino el final de una \u00e9poca: \u201cAs\u00ed comenz\u00f3 la huelga en Thies. Una huelga ilimitada, que, para muchos, a lo largo de la l\u00ednea, fue un motivo para sufrir, mas tambi\u00e9n para muchos una oportunidad de reflexionar. Cuando el humo ces\u00f3 de flotar sobre la sabana, comprendieron que toda una \u00e9poca hab\u00eda pasado: la \u00e9poca de que los viejos les hablaban, la \u00e9poca en que \u00c1frica no era m\u00e1s que una huerta\u201d \u201cUna ma\u00f1ana, una mujer se levant\u00f3, apret\u00f3 fuertemente su calemb\u00e9 y dijo: -Hoy les traer\u00e9 de comer. Y los hombre comprendieron que aquel tiempo, si originaba otros hombres, tambi\u00e9n originaba otras mujeres\u201d","thumbnail_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.wiriko.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sembene-los-trozos-de-madera.jpg?resize=710%2C375&amp;ssl=1"}