{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Roma: esperando a los b\u00e1rbaros - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"wT8TxGxihn\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/roma-esperando-a-los-barbaros\/\">Roma: esperando a los b\u00e1rbaros<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/roma-esperando-a-los-barbaros\/embed\/#?secret=wT8TxGxihn\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Roma: esperando a los b\u00e1rbaros&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"wT8TxGxihn\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"En Roma se dej\u00f3 de mirar con extra\u00f1eza a los extranjeros desde que un 24 de agosto del a\u00f1o 410 la ciudad fue tomada por los b\u00e1rbaros. Dejaron desde entonces de ser noticia los for\u00e1neos que han merodeado siglo tras siglo por una urbe universal que se acostumbr\u00f3 a pertenecer a todos.\u00a0  A finales del pasado junio, en la bas\u00edlica de San Giovanni e Paolo, en el Celio, un grupo de hispanohablantes, convocados por la asociaci\u00f3n Tinta Hispana, se colocaba unos auriculares y se iba a hacer una visita por la literatura y atardeceres de Roma.   Y volvieron las miradas sorprendidas a los extra\u00f1os, la sorpresa de ver a los turistas que no \u00e9ramos, porque todos los convocados vivimos en la Ciudad Eterna, pero que simul\u00e1bamos ser.\u00a0  Roma, con aquella escena, record\u00f3 por un instante su sentido; record\u00f3 que se mantuvo en pie todos estos siglos para que los b\u00e1rbaros la invadieran una y otra vez. Pero hoy no lo hacen, o lo hacen a cuentagotas.\u00a0    Roma se pregunta \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los otros?  Fotograf\u00edas de Roma: Javier Brandoli    \u201cSeguimos sin tener clientes. Nos han cancelado casi todas las visitas. A ver si en agosto mejora algo\u201d, me dice Alberto Rodr\u00edguez, fabuloso gu\u00eda y conocedor de esta urbe.&nbsp;  Mientras, en el impasse de espera de mirar con impaciencia al cielo y ver aparecer aviones con maletas, la ciudad es irreconocible. Para lo bueno y para lo malo. Le afecta hasta a Rafael Sanzio, el pintor, el due\u00f1o del alma c\u00e1ndida que nunca tuvo esta Roma canalla, que se cit\u00f3 con la ciudad a principios de marzo en la muestra m\u00e1s importante nunca hecha de su obra.\u00a0  Pero lleg\u00f3 el virus, se cerr\u00f3 todo, y sus obras esparcidas por la Scuderia del Quirinale enmudecieron hasta que el Gobierno reabri\u00f3 calles y museos. Y al abrir la puerta de nuevo descubrimos que Rafael no estaba ah\u00ed, s\u00f3lo estaba su obra.\u00a0  Porque el arte no sabe de distancias ni tiempos, y en la\u00a0exposici\u00f3n, dividida en salas, los visitantes, en grupos peque\u00f1os y alejados los unos de los otros, pasamos por cada estancia cuando suena un pitido, cada cinco minutos, que es el tiempo que se tiene para ocupar cada sala.\u00a0  Pero le afecta tambi\u00e9n a La Piedad de Miguel \u00c1ngel que, lujo inimaginable, se contempla a solas. Pas\u00f3, lo recuerdo, el 10 de marzo, un d\u00eda antes de que se decretara el obligatorio lock down, que por casualidad decid\u00ed entrar en San Pedro al ver que extra\u00f1amente no hab\u00eda cola.&nbsp;  Los turistas huyen del riesgo y el riesgo ya se hab\u00eda apoderado entonces de Italia. La virgen de m\u00e1rmol estaba ah\u00ed, sujetando a su hijo muerto, y lo que no hab\u00eda es los cientos de turistas que se agolpan siempre frente a su vidriera.\u00a0  Repet\u00ed visita a finales de junio, un mediod\u00eda, y otra vez me coloqu\u00e9 delante de aquella cincelada piedra a solas. \u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo empez\u00f3 el privilegio alegre y triste de vivir esta Roma?&nbsp;    Estampas de una ciudad \u201cmuerta\u201d  Foto: Pexels    El silencio se escuch\u00f3 de golpe. Cay\u00f3 una madrugada del antes de esta primavera que nos hemos saltado, como un ciempi\u00e9s, en la que las gentes de Roma encerradas en sus casas tuvieron miedo de reabrir sus persianas.&nbsp;  Los balcones se convirtieron en plazas, las macetas en jardines y las plegarias y los rezos se murmuraban lejos de las bellas iglesias romanas y se produc\u00edan en las largas colas de los nuevos templos, los supermercados. Se fueron todos.&nbsp;  Huyeron del virus y la ciudad hist\u00f3rica, vac\u00eda, se convirti\u00f3 en un entramado de callejuelas empedradas con arcos viejos e inservibles. Porque Roma, esa Roma, existe para verse no para vivirse. Roma en silencio no es Roma. Roma est\u00e1 esperando a los b\u00e1rbaros.\u00a0  Nunca olvidar\u00e9 un d\u00eda de aquellas jornadas muertas. Fue la ma\u00f1ana del 14 de marzo. Sal\u00ed al centro a hacer un reportaje de vagabundos porque record\u00e9 que con las prisas nos hab\u00edamos encerrado todos olvidando que algunos no ten\u00edan d\u00f3nde encerrarse.&nbsp;  Los periodistas \u00e9ramos de los pocos que ten\u00edamos permitido salir a hacer nuestro trabajo. Tres d\u00edas antes se hab\u00eda decretado la cuarentena en Italia. Comenc\u00e9 a caminar. No hab\u00eda, lejos del entorno de las tiendas de alimentaci\u00f3n, un solo alma en la calle. No se escuchaba un solo ruido.\u00a0    Qu\u00e9 es Roma sin b\u00e1rbaros  Fotograf\u00edas de Roma: Javier Brandoli    Pas\u00e9 por delante del Vaticano y por el Puente Vittorio Emanuele II cruc\u00e9 el Tevere camino del Campo di Fiori y&nbsp; la Piazza Navona. Buscaba un reportaje social y, a la vez, no quer\u00eda perderme un paseo que quiz\u00e1 s\u00f3lo podr\u00eda hacer una vez en mi vida: contemplar la ciudad eterna vac\u00eda.&nbsp;&nbsp;  No hab\u00eda ning\u00fan coche, eran inservibles los sem\u00e1foros. El entorno era apocal\u00edptico, inquietante. Gir\u00e9 finalmente hacia la Piazza Navona y, de pronto, junto a las fuentes con esculturas de Bernini y la iglesia dise\u00f1ada por Borromini, vi dos veh\u00edculos de Polic\u00eda, una mujer en una silla de ruedas y decenas de gaviotas que se pegaban por comer trozos de pan duro que arrojaba un hombre que ten\u00eda la persiana medio abierta de su restaurante clausurado.&nbsp;  Y de ah\u00ed me fui al Pante\u00f3n, cuya plaza estaba vac\u00eda, del todo, como estaban tambi\u00e9n la Fontana de Trevi y la Plaza de Espa\u00f1a.&nbsp;    \u00bfImaginan poder ver as\u00ed Roma?\u00a0  Me cruc\u00e9 con algunos agentes y con m\u00e1s vagabundos que salpicaban las calles con los gestos indiferentes de quien la pandemia la sufre desde hace a\u00f1os. Era una ciudad espectral, bella en su soledad, en su abrumadora historia que yo disfrutaba en privado sintiendo el extra\u00f1o privilegio que era recorrerla a solas.&nbsp;  Y de pronto me di cuenta, de regreso, caminando por la Via Margutta, que escuchaba, con total nitidez, a las 12 de la ma\u00f1ana, mis pasos. Me sent\u00ed triste y alegre a la vez. No quer\u00edamos esa masa de turistas en Roma, pero tampoco quer\u00edamos que no viniera nadie.&nbsp;    Sin estar llena est\u00e1 vac\u00eda  El virus nos ha ense\u00f1ado dos cosas: la importancia de los grises y que el siempre puede durar 24 horas. Cuatro meses despu\u00e9s de aquella escena la sensaci\u00f3n se repite. Roma sin estar llena est\u00e1 vac\u00eda. Roma se regocija y se desespera de que no venga nadie.  \u201cSi no vienen turistas este verano acabaremos cerrando. Nosotros y muchos de los locales del entorno\u201d, me dice Armando, el due\u00f1o del restaurante L\u2019Orso 80, cerca de Piazza Navona.&nbsp;  La ciudad es extra\u00f1a, otra. El centro se disfruta y se sufre. En las \u00faltimas d\u00e9cadas se vendi\u00f3 al mejor postor, se ech\u00f3 a los vecinos y se pens\u00f3 que el man\u00e1 del turismo era inagotable hasta que un virus lo deshizo todo.&nbsp;  En 1950, en el centro hist\u00f3rico, viv\u00edan 370.000 personas. 70 a\u00f1os despu\u00e9s, s\u00f3lo quedan 80.000 y, de ellos, 20.000 lo hacen el barrio del Trastevere.\u00a0 Ahora faltan ellos, los habitantes, expulsados de su ciudad por una negocio, el turismo, que genera el 12% del PIB italiano.\u00a0  \u201cNosotros no trabajamos con romanos. El 100% de nuestras ventas son con extranjeros\u201d, me explica Claudio, due\u00f1o de las diversas tiendas de suvenires religiosos, Capriotti, junto al Vaticano. \u00bfPor qu\u00e9 junto al Vaticano no hay negocios para romanos?  El lamento de los comerciantes y hosteleros es gen\u00e9rico. El habitante tiene sentimientos encontrados. La ciudad se disfruta c\u00f3mo nunca, pero no es Roma lo que ahora encontramos. Es un par\u00e9ntesis, un vaiv\u00e9n de tos seca y muerte, de belleza inerte, calles m\u00e1s limpias y barricadas a las amenazantes fiebres de oto\u00f1o. No hay miedo, hay Roma, quiz\u00e1 la ciudad m\u00e1s resiliente del planeta, capaz de sobrevivir a los b\u00e1rbaros y hasta a los romanos.        Autor: Javier Brandoli, periodista. Desde 2010 viviendo en Sud\u00e1frica. Mozambique y M\u00e9xico. Ahora en Roma. La entrada Roma: esperando a los b\u00e1rbaros se public\u00f3 primero en Viaje con Escalas.","thumbnail_url":"https:\/\/viajeconescalas.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/IMG_1082-2-1024x683.jpg"}