{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Rambla, 91, La Boquer\u00eda de Barcelona - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Cn9zJ1XPxg\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/rambla-91-la-boqueria-de-barcelona\/\">Rambla, 91, La Boquer\u00eda de Barcelona<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/rambla-91-la-boqueria-de-barcelona\/embed\/#?secret=Cn9zJ1XPxg\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Rambla, 91, La Boquer\u00eda de Barcelona&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"Cn9zJ1XPxg\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"\u201cPr\u00f3xima parada: Liceu\u201d. La locuci\u00f3n autom\u00e1tica de la l\u00ednea 3 del metro indica que ya casi he llegado a mi destino. Tras el bip machac\u00f3n de las puertas al abrirse, unas cincuenta personas salimos del subterr\u00e1neo en busca de la luz de La Rambla.   Cientos de for\u00e1neos suben y bajan sin cesar por la arteria m\u00e1s tur\u00edstica de Barcelona y, con dificultad, reanudo la marcha hasta llegar a la altura del n\u00famero 91.   Un arco modernista de hierro decorado con vidrio azul y c\u00edrculos amarillos enmarca la entrada de &nbsp;La Boquer\u00eda de Barcelona. Hay mucha gente agolpada en la entrada, decenas de personas se paran a contemplar embelesadas el acceso principal del mercado.&nbsp;Todav\u00eda no he entrado al mercado m\u00e1s grande de Catalu\u00f1a y de primeras lo que m\u00e1s me llama la atenci\u00f3n es la gente.   Sorprende ver tanta variedad de colores en ropajes de viajeros de todo el mundo y en los vasos y bandejas que llevan con zumos y frutas. Ya dentro sigo mirando al gent\u00edo: los que entran, los que salen, los que solo vienen a mirar, los que fotograf\u00edan, sobre todo los que vienen a comprar&#8230;  La muchedumbre de la calle central es una mezcla al ochenta por ciento de visitantes extranjeros que pasean con la boca abierta, por el asombro y por el hambre, y un veinte restante de clientes locales que hacen sus compras diarias. Conforme m\u00e1s me alejo de la entrada principal, el porcentaje de turistas y locales parece que se invierte, aunque sigue habiendo mucho visitante en los bares que hay dentro del mercado. En cualquier caso, la presencia del viajante es descomunal.  Como muchos de estos turistas, durante cerca de una hora me dedico a pasear entre sus m\u00e1s de trescientas paradas. Mirar y oler, buen pasatiempo; porque tocar, no se debe, y el saborear lo dejar\u00e9 para cuando se acerque la hora de almorzar. Carnes, pescados, especias, frutas, verduras, encurtidos, frutos secos, dulces, panes&#8230; la oferta es vasta. Aqu\u00ed hay materia prima como para satisfacer la gastronom\u00eda de muchos y diferentes pa\u00edses.   Dicen que si aqu\u00ed no encuentras la fruta o la verdura que est\u00e1s buscando no la encontrar\u00e1s en ninguna otra parte de Catalu\u00f1a.  El pasillo principal del mercado m\u00e1s famoso de la ciudad condal. |Fotograf\u00eda: Beatriz Lizana  A pesar de que hace un d\u00eda de mucho sol y calor es c\u00f3modo callejear por La Boquer\u00eda de Barcelona, se siente el aire fresco que se cuela entre las columnas j\u00f3nicas de piedra que sirven de p\u00f3rtico al mercado. Sin duda, un gran acierto para ventilar y dar amplitud al espacio. Tambi\u00e9n ayuda la enorme estructura de hierro que se alza por encima de nuestras cabezas.  Est\u00e1 cubierta de dise\u00f1o industrial cobija las m\u00e1s de 300 paradas que se extienden en unos 2500 metros cuadrados de mercado. Completada hacia 1914, sustituy\u00f3 al sistema de toldos que hasta entonces proteg\u00edan del sol y la lluvia, desde 1874.  Hay historia m\u00e1s all\u00e1 de la arquitectura del mercado de La Boquer\u00eda de Barcelona  Foto:&nbsp;Arxiu Fotogr\u00e0fic de Barcelona&nbsp;Autor: Frederic Ballell, La Boquer\u00eda de Barcelona en 1911.  Muchos de los 1200 vendedores que trabajan en La Boquer\u00eda de Barcelona forman parte de la tercera o cuarta generaci\u00f3n de comerciantes del mismo mercado. Me quedo un rato parada observando a una familia mientras trabaja en un puesto realmente bonito, parece enmarcado en un cuadro de pimientos rojos que cuelgan por todo el frontal.   Es realmente llamativo por lo que pienso en encender la c\u00e1mara para hacerle una foto pero en menos de dos minutos veo c\u00f3mo le hacen al menos diez instant\u00e1neas a la dependienta desde diferentes \u00e1ngulos. Desisto. Mientras me acerco a la caseta para preguntarle con iron\u00eda cu\u00e1ntos retratos le hacen al d\u00eda, observo que hay dos se\u00f1ales peque\u00f1as y discretas de prohibido hacer fotos. \u201c\u00a1Por lo menos cinco mil!\u201d   La se\u00f1ora tiene ganas de hablar, el hielo ya est\u00e1 roto y yo tengo tiempo y mucha curiosidad por escucharla. Me cuenta que ella lleva m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os con el puesto pero que el gran cambio se not\u00f3 a partir del a\u00f1o dos mil, con la \u00faltima renovaron del mercado. Dice que siempre hubo turismo, sobre todo en la calle central, pero que desde que se inventaron las c\u00e1maras compactas, y sobre todo con la llegada de los m\u00f3viles, no hay d\u00eda que no le hagan cientos de fotos.   \u201cA m\u00ed realmente no me molesta que se acerquen y me pregunten si pueden hacer una. Yo les dir\u00e9 que se retiren un poquito para dejar libre el paso a los clientes. Lo que no me gusta es que lleguen, se apoyen donde les apetezca, no tengan respeto y me acribillen con los flashes\u201d.   Mientras charla conmigo va atendiendo, en ingl\u00e9s, a unos turistas. Me cuenta que ha aprendido el idioma por obligaci\u00f3n, porque la mayor\u00eda de sus clientes son de fuera. \u201c\u00bfNo vienen los locales?\u201d le pregunto. Con cara de nostalgia me confiesa que solo vienen a por la carne y el pescado, que muchas de las paradas est\u00e1n claramente dirigidas a productos de consumo r\u00e1pido para el for\u00e1neo.  Por los pasillos de La Boquer\u00eda y su oferta gastron\u00f3mica.|Fotograf\u00eda: Beatriz Lizana  Me despido de la se\u00f1ora de los pimientos y prosigo mi paseo por La Boquer\u00eda de Barcelona. Empiezo a tener hambre y unos pistachos llaman mi atenci\u00f3n. Hay muchos frutos secos en este puesto, tantos y tan variados que me cuesta decidir cu\u00e1les quiero. Un empleado que anda a pie de calle promocionando unas almendras garrapi\u00f1adas se me acerca y me ofrece. \u201cNo, gracias\u201d. El dulce no es lo m\u00edo pero me he quedado con ganas de conocer m\u00e1s historias. El chico es latinoamericano y hace dos a\u00f1os que est\u00e1 en Barcelona.   \u201cAhora no hay nadie, tiene que ver esto en agosto. Es agobiante. Aqu\u00ed solo llevo un a\u00f1o trabajando, pero es suficiente para observar qui\u00e9nes vienen y cu\u00e1ndo. F\u00edjese, ya no hay rusos\u201d.   Aunque quiere seguir hablando, ambos notamos la mirada de su jefa encima de nuestras nucas por lo que me despido para que contin\u00fae con su trabajo.  Me quedo reflexionando sobre sus \u00faltimas palabras pero el hambre me despista, \u201cun quiche de at\u00fan y queso, por favor\u201d, le pido al vendedor.   Mientras espero a que el joven me devuelva mi comida reci\u00e9n calentada, se acerca una se\u00f1ora bajita y rubia al mostrador: \u201ctuna and chese, please\u201d. El chico la mira, le sonr\u00ede y le tira una bolita de papel a la cara. Ambos se r\u00eden a carcajadas cuando ven mi cara de perplejidad. \u201cTranquila, soy su jefa. Tan solo le estoy tomando el pelo\u201d.   Le hago un par de preguntas para que ella tome impulso; voy pegando bocados a mi peque\u00f1o manjar y escucho con atenci\u00f3n todo lo que la menuda mujer tiene que decir.   \u201cBienvenidos los turistas porque gracias a ellos comemos nosotros. Estamos en el centro de Barcelona, aqu\u00ed siempre ha habido turismo. Eso s\u00ed, el buen pescado y la buena fruta son caros. Los locales que se quejan de la presencia de los turistas son los mismos que hacen su compra en las grandes superficies. Si los ves por aqu\u00ed, van con las manos vac\u00edas. Si no, observa los mercados de otros barrios. Est\u00e1n muertos, hay muchas paradas cerradas porque ya no va la gente a comprar. Mensualmente hay que pagar una serie de impuestos y \u00faltimamente hay muchos propietarios que no pueden afrontar los gastos. Por eso cierran. Aqu\u00ed viene la incongruencia: aunque lo tengas cerrado, si no pagas, el ayuntamiento se quedar\u00e1 con la propiedad de tu puesto.\u201d   Le pregunto por la afluencia diaria de La Boquer\u00eda de Barcelona, pero no se atreve a decirme cu\u00e1ntas personas pueden llegar a circular en un d\u00eda cualquiera. Eso s\u00ed, siente orgullo de pertenecer a una comunidad con una gran historia y una gran vitalidad.  Le doy las gracias y me despido con la barriga llena. La experiencia de pasear por la Boquer\u00eda se est\u00e1 convirtiendo en una gymkana cultural. \u00bfEn d\u00f3nde puedo encontrar m\u00e1s testimonios?   Decido salir a la plaza de San Jos\u00e9 y probar suerte con algunos de los que est\u00e1n haciendo picnic. En el primer intento, hablo con una pareja de espa\u00f1oles que est\u00e1n comiendo algo, pero no lo han comprado dentro del mercado. &#8211; \u201cEs que es caro, y me agobian las aglomeraciones\u201d &#8211; dice la chica.   Contin\u00fao con el juego, \u00a1no me puedo ir sin la opini\u00f3n de un turista! Sigo buscando caras amables pero nadie me inspira confianza. Casi cuando estoy por abandonar observo a un grupo de ni\u00f1os de unos trece a\u00f1os que llevan en la mano un mapa de La Boquer\u00eda. Esto me parece surrealista.   Me acerco a uno de ellos para preguntarle por su profesor y en pocos segundos estoy rodeada de chiquillos. Ahora son ellos los que me preguntan a m\u00ed pues por cada pregunta que yo hago ellos me replican con cuatro. Entre risas y alboroto consigo averiguar que les han dado tiempo para ir por libre, pero tienen que hacer \u201cdeberes\u201d, deben describir con detalle uno de los puestos: la comida que ven, la gente que pasa e incluso la sonrisa de la vendedora.   Les dejo con sus juegos de espionaje y decido buscar a una familia. R\u00e1pidamente detecto a una, apuesto a que son holandeses por la dureza de las erres y las jotas en sus gargantas. Parece que son padre, madre y dos hijos, todos rubios, y comen helado. Espero un poco a que avancen y reclaman los cucuruchos, pues tampoco quiero molestarles en este momento de placer.   Como he hecho durante toda la ma\u00f1ana, me acerco con cautela y sonrisa en rostro y pido si tienen un minuto para m\u00ed. \u201cNo, tenemos prisa\u201d. Game over.   El final de la partida confirma mis pesquisas: lo que constituye la esencia de un mercado son las personas. La entrada Rambla, 91, La Boquer\u00eda de Barcelona se public\u00f3 primero en Viaje con Escalas.","thumbnail_url":"http:\/\/viajeconescalas.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/La-Boqueria3-By-BeatrizLizana.jpg"}