{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Las contradicciones sudafricanas de Kopano Matlwa - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"7iOlhfDevi\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/las-contradicciones-sudafricanas-de-kopano-matlwa\/\">Las contradicciones sudafricanas de Kopano Matlwa<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/las-contradicciones-sudafricanas-de-kopano-matlwa\/embed\/#?secret=7iOlhfDevi\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Las contradicciones sudafricanas de Kopano Matlwa&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"7iOlhfDevi\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Blanco por dentro marr\u00f3n por fuera, esa es la descripci\u00f3n m\u00e1s gr\u00e1fica de una de las contradicciones m\u00e1s duras y profundas de una parte de la juventud sudafricana. Los llaman \u201ccoconut\u201d, porque son como la nuez de coco, blancos por dentro y marrones por fuera. Negros con pretensiones no solo de vivir como los blancos, sino con un desgarro mucho m\u00e1s profundo. Negros que se consideran a s\u00ed mismos blancos. As\u00ed Coconut es como titul\u00f3 su primera novela Kopano Matlwa, una joven escritora sudafricana que muy r\u00e1pidamente se ha hecho con un espacio en la esfera internacional, un espacio en el que aparece como una narradora, comprometida, cr\u00edtica y extremadamente incisiva, ante la narrativa edulcorada de la evoluci\u00f3n de la sociedad del \u201cpa\u00eds del arco iris\u201d. Como Nuez de Coco, nos trae ahora esta novela en castellano la editorial Alpha Decay a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n de Aurora Echevarr\u00eda. La escritora sudafricana Kopano Matlwa. Fuente: Web de la autora Alpha Decay ya public\u00f3 en espa\u00f1ol la \u00faltima novela de Kopano Matlwa Florescencia y supuso una enorme y grata sorpresa para los lectores hipanohablantes. Con Nuez de coco, la editorial nos acerca un poco m\u00e1s una de las voces m\u00e1s frescas que est\u00e1 retratando en toda su crudeza los descosidos entre los que se desarrolla la vida en Sud\u00e1frica. En este caso, no se trata tanto de las desigualdades raciales que perduran en el pa\u00eds y que tambi\u00e9n se exponen en las l\u00edneas de esta historia. Se trata de una realidad mucho m\u00e1s profunda: las heridas que esas diferencias y esa discriminaci\u00f3n han dejado en la identidad de algunos grupos de j\u00f3venes; tajos tan destructivos que les llevan a despreciar por el color de su piel a aquello que tienen, precisamente, su mismo color de piel. La novela que desvel\u00f3 el estilo ligero de Matlwa y sus profundas preocupaciones desvela esta contradicci\u00f3n identitaria en toda su complejidad, a trav\u00e9s de dos historias paralelas, las de Ofilwe y Fikile que ponen de manifiesto que esas preocupaciones raciales no son solo patrimonio de las clases m\u00e1s altas. Ofilwe es la hija peque\u00f1a de una familia que ha considerado hacerse un hueco en el crecimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds y para la que codearse con la \u00e9lites blancas es un signo de \u00e9xito. El colegio, sus amigas, sus aficiones y sus aspiraciones tienen que ver con los c\u00edrculos sociales m\u00e1s altos, que se identifican, a pesar del paso del tiempo, con los c\u00edrculos de raza blanca. En su caso, el estrato social le viene dado por nacimiento, pero su hermano Tshepo, que intenta preservar los rasgos de su comunidad, le confronta constantemente con sus contradicciones. El caso de Fikile es bien distinto. Se desplaza desde los suburbios hasta una de las cafeter\u00edas m\u00e1s selectas de la ciudad que alimenta su ficci\u00f3n de huir de su vida. Fikile procede de una familia completamente desestructurada y vive en una habitaci\u00f3n precaria junto a su t\u00edo, pero la lectura de revistas de moda y de adolescentes parece darle suficiente material para construir un mundo ilusorio en el que alejarse del resto de los negros es la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n. A pesar de las diferencias de las protagonistas, Matlwa hace que las trayectorias de Ofilwe y Fikile se crucen. Y la muestra de la confusi\u00f3n identitaria golpea a todos los sectores de las comunidades negras, hay elementos que se repiten en las experiencias de una y otra. El idioma, por ejemplo, es uno de los elementos fundamentales, ambas rechazan las lenguas nacionales porque las identifican con el atraso y el fracaso social. Mientras que su obsesi\u00f3n por hablar bien ingl\u00e9s tiene que ver con la percepci\u00f3n de que esa lengua ser\u00e1 la llave hacia el \u00e9xito. Ofilwe llega a menospreciar a su madre porque no domina el ingl\u00e9s: \u201cYo me quer\u00eda morir. Me quer\u00eda morir. A la ma\u00f1ana siguiente mam\u00e1 les prepar\u00f3 la ba\u00f1era. \u00bfNo sab\u00edan que los blancos solo se ba\u00f1an por la noche? Estoy tan avergonzada. Mam\u00e1 es est\u00fapida. Se lo dije despu\u00e9s de que se hubieran ido\u201d. \u201cEs porque soy inteligente y hablo ingl\u00e9s perfectamente. Por eso la gente me trata de otro modo. Desde muy peque\u00f1a supe que el sepedi no me llevar\u00eda lejos (\u2026). Yo hablaba el idioma de la televisi\u00f3n; el que pap\u00e1 hablaba en la oficina, el que mam\u00e1 nunca entend\u00eda bien, el que hablaba de dulce \u00e9xito. \u00bfC\u00f3mo voy a hacer caso a los que intentan convencerme de lo contrario? \u00bfQu\u00e9 ha hecho el sepedi por ellos? Mira a esos tristes primos m\u00edos que se piensan que un ladrillo es un juguete\u201d. Y Fikile considera que es una de las caracter\u00edsticas que le acerca a los ansiados c\u00edrculos blancos a los que aspira: \u201c\u00bfQu\u00e9 hay de los clientes? No se sentir\u00e1n a gusto si no est\u00e1 Fiks. Me necesitan. Yvonne no tiene experiencia como camarera. Ella apenas habla ingl\u00e9s, no podr\u00e1 arregl\u00e1rselas. Lo que yo hago en este establecimiento requiere cierto tipo de persona. Una persona con habilidades sociales, que sepa hablar con los ricos y famosos sin hacerles sentirse inc\u00f3modos\u201d. La ruptura con la comunidad lleva a las protagonistas, incluso, a asumir estereotipos raciales y les conducen a actitudes especialmente chocantes porque desprecian a colectivos de los que forman parte. Aunque en el caso de Ofilwe tiene mucho de inconsciente de la burbuja en la que le han hecho vivir sus padres: \u201cLo que sigui\u00f3 fue un foll\u00f3n. Un foll\u00f3n que casi no recuerdo, aparte de la palabra \u00abblanco\u00bb. Blanco. Blanco. Blanco. No hab\u00eda una sola cara de color en la pared. Yo no me hab\u00eda dado cuenta de verdad. Solo despu\u00e9s de que \u00e9l lo se\u00f1alara lo vi\u201d. En el caso de Fikile el rechazo es mucho m\u00e1s consciente, su huida de su propia condici\u00f3n es mucho m\u00e1s desgarradora: \u201cEllos no ten\u00edan la culpa de que el t\u00edo fuera un idiota. T\u00edpico de los negros, quejarse cuando los blancos no hacen nada para ayudarlos, quejarse cuando hacen algo y quejarse cuando hacen algo y quejarse cuando dejan de nuevo de ayudarlos despu\u00e9s de haberlo estropeado todo\u201d. \u201cLos odio y lo saben. No respetan a las mujeres, \u00bfpor qu\u00e9 tendr\u00eda que respetarlos yo a ellos? No les respondo, ni siquiera a los que me saludan educados. Paso por delante con la barbilla alta y la espalda recta, como si no los oyera. Quiz\u00e1 hay alguno que es bueno y realmente no tiene malas intenciones, pero por desgracia sus compa\u00f1eros han mancillado su nombre. De hecho, por regla general, no me mezclo con hombres negros. Me hace la vida m\u00e1s f\u00e1cil\u201d. \u201c\u00a1Negros! \u00bfPor qu\u00e9 tienen que ser tan destructivos? Nunca han inventado nada en su miserable vida y sin embargo insisten en destruir lo poco que tenemos. Solo hay que ver lo s\u00f3rdidos que son los barrios marginales\u201d. Kopano Matlwa ha demostrado en muy pocas obras tener una voz muy particular quiz\u00e1 por eso ha atra\u00eddo inmediatamente la atenci\u00f3n de la industria y de los y las lectoras. En el caso de Nuez de coco, el hilo narrativo es una muestra de ese estilo particular. Las dos historias paralelas que se relatan por separado pero que se tocan en algunos puntos, se explican desde puntos de vista diferentes, desde la descripci\u00f3n de sus experiencias, pero tambi\u00e9n desde las reflexiones de las propias protagonistas. Es as\u00ed c\u00f3mo m\u00e1s se pone de manifiesto las contradicciones, porque desde la primera persona los menosprecios parecen m\u00e1s desquiciados, porque sus convicciones no siempre son tan firmes como parecen, porque en ocasiones parecen rebajar su nivel de exigencia, porque en algunos casos parecen acercarse a la sensatez de la realidad, porque precisamente esas idas y venidas, no siempre son lineales ni coherentes. Como la vida misma.","thumbnail_url":"https:\/\/i2.wp.com\/www.wiriko.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Kopano-Marlwa.jpg?resize=710%2C375&amp;ssl=1"}