{"version":"1.0","provider_name":"Blog de Lugares que Visitar","provider_url":"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog","title":"Javier Reverte, el vagabundo - Blog de Lugares que Visitar","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"BzGdrBpbDf\"><a href=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/javier-reverte-el-vagabundo\/\">Javier Reverte, el vagabundo<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/javier-reverte-el-vagabundo\/embed\/#?secret=BzGdrBpbDf\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Javier Reverte, el vagabundo&#8221; &#8212; Blog de Lugares que Visitar\" data-secret=\"BzGdrBpbDf\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=http:\/\/lugaresquevisitar.org\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Este texto se escribi\u00f3 a principios de octubre, antes de saber que Javier Reverte estaba gravemente enfermo. Sirva como homenaje de alguien que es polvo y huella en todo este inmenso globo.    \u201cUn libro de viajes debe tener un sentido literario. Sin eso no es un libro, es un diario\u201d.   Nos dijo a Ricardo Coarasa (amigo, periodista y escritor) y a m\u00ed Javier Reverte comiendo en 2010 en un restaurante italiano de la calle Hortaleza de Madrid.\u00a0  Me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n aquella frase que creo que finalmente he acabado de descifrar.&nbsp;  En aquella comida, a la que \u00e9l acud\u00eda porque durante a\u00f1os escribi\u00f3 en Viajes al Pasado, se esconde una virtud de Javier: es un hombre muy generoso.&nbsp;  Sin alardes, que las palabras Javier las economiza para sus libros, y sin darse importancia porque nunca emite recibo. Se sienta en una mesa, se toma una copa de vino, pregunta, accede y se va.&nbsp;  El polaco Ryszard Kapuscinski escribi\u00f3 que los c\u00ednicos no sirven para este oficio, y la frase se repite y repite como si los c\u00ednicos s\u00ed sirvieran para cualquier otro oficio o si, por el contrario, de los periodistas y escritores se esperar\u00e1 m\u00e1s ponzo\u00f1a que virtud.&nbsp;  Nunca conoc\u00ed a Kapuscinski, del que me he le\u00eddo parte de su obra. Pero s\u00ed a Reverte y puedo asegurar que adem\u00e1s de un gran narrador de historias es un gran tipo. Hay muchos, y no hay tantos, \u00bfverdad? De ambas cosas digo.\u00a0    Javier Reverte y el viaje a trav\u00e9s de sus libros  El escritor Javier Reverte, durante la presentaci\u00f3n de su novela &#8216;Confines&#8217; en Espa\u00f1a, en mayo de 2018. Foto: Eduardo Parra\/Europa Press    Javier Reverte tiene una extra\u00f1a facultad con sus libros, te hace conocer sitios que en realidad uno previamente pensaba que conoc\u00eda mejor que \u00e9l. No es un don, en este caso no, es oficio del, sin duda, el mejor escritor espa\u00f1ol de viajes.&nbsp;  Su don es viajero. Es haber convertido su vida en un largo viaje. Pero saber contarlo, especialmente en estos tiempos en los que los narradores escriben sus mejores piezas con ocurrencias de 280 caracteres, es una profesi\u00f3n.  Cuando se aparta el exceso de ramas de tanta historia contada de cualquier manera, nos queda, a los que nos gusta la literatura de viajes, la extensa bibliograf\u00eda de Javier Reverte a la que acudir para reconfortarnos.&nbsp;  Ha narrado el globo, casi entero, porque se lo ha le\u00eddo primero y se lo ha pateado despu\u00e9s.     En Javier Reverte es imposible separar al lector, del narrador y del viajero porque son la misma cosa.    La simpleza y perfecci\u00f3n de sus textos es llamativa. Y le describe perfectamente a \u00e9l, el hombre que est\u00e1 detr\u00e1s de una contundente biblioteca que ha escrito sin hacer apenas ruido.   Porque a Javier Reverte le importa un carajo el ruido. Lo que le gusta es husmear barriadas de nombres impronunciables. Ver un atardecer subido a un carguero y contemplar lo flexibles que pueden llegar a ser los m\u00e1rmoles.   El 30 de enero pasado quedamos a comer en Roma, en la osteria La Bucca de Ripetta, cerca de la Piazza del Popolo. Javier estaba en la Ciudad Eterna porque daba una conferencia, y porque adora Roma, y porque ten\u00eda un viaje pendiente por estas tierras.&nbsp;  Yo estaba a punto de terminar su libro \u201cUn oto\u00f1o romano\u201d. Llevaba justo un a\u00f1o viviendo en esta ciudad a donde me traslade tras pasar cuatro fabulosos a\u00f1os en M\u00e9xico.\u00a0  Roma como habitante me ten\u00eda enfadado, me sent\u00eda enga\u00f1ado. El centro hist\u00f3rico se convirti\u00f3 en un parque tem\u00e1tico de arte e historia, lejano. Nada ten\u00eda que ver con mi rutina de basura esparcida por las calles.   El habitante y el viajero son dos especies distintas al hablar de una ciudad.&nbsp;  \u00bfQu\u00e9 te importa una monta\u00f1a de bolsas de basura cuando vas a ver el Pante\u00f3n? \u00bfY qu\u00e9 te importa el Pante\u00f3n cuando nadie te retira del portal tu basura?\u00a0    El viaje de leer a Reverte o c\u00f3mo Reverte te hace viajar  Algunos de los libros de Javier Reverte. |Foto: Viaje con Escalas    Entonces empec\u00e9 a leer su libro.   Y empec\u00e9 a subrayar cosas. Y a conocer sitios por los que yo hab\u00eda pasado mil veces y Javier me demostraba que no hab\u00eda pasado ninguna.  A leer que \u00e9l se bajaba a pie cada d\u00eda desde el Gianicolo. Se iba al centro a tomar una pasta en la trattoria Antonio, que merodeaba por el Claustro del Bramante o que se perd\u00eda por los callejones del Trastevere.\u00a0  Y mi rutina fue cambiando, regres\u00e9 a las sensaciones de anta\u00f1o, a admirar m\u00e1s la belleza, a viajar por mi d\u00eda a d\u00eda.     \u00c9l ven\u00eda a mi ciudad y fui yo el que acab\u00e9 yendo a la suya.&nbsp;    Entonces, mientras com\u00edamos una pasta cacio e pepe me contaba que se iba en tren el s\u00e1bado a Reggio Calabria y el domingo regresaba a Roma.   Con sus 75 a\u00f1os disimulados tras un mostacho se iba a pegar seis horas de tren de ida y seis de vuelta para una \u00fanica cosa: contemplar los Bronces de Riace del Museo Arqueol\u00f3gico de Reggio (estatuas griegas del siglo V a. C)\u00a0  Quedamos de nuevo el lunes a su regreso. Otra cena de pasta junto a Alberto Rodr\u00edguez, un gallego al que Roma le anid\u00f3 en la tr\u00e1quea.   Javier contaba con la ilusi\u00f3n intacta de los primeros viajes. Decia que \u201ctuve la suerte de poder disfrutar de los bronces en completa soledad cuando llegu\u00e9 el s\u00e1bado por la tarde.\u00a0 Dej\u00e9 las cosas en el hotel y me acerqu\u00e9 a ver si estaba abierto el museo. Cerraban en una hora y pas\u00e9, no hab\u00eda nadie, y estuve disfrutando los dos bronces a solas. El domingo por la ma\u00f1ana decid\u00ed volver a ir a verlos\u201d.\u00a0  Doce horas de tren en 36 horas para poder disfrutar de dos bronces.&nbsp; El s\u00e1bado le pareci\u00f3 poco y el domingo decidi\u00f3 volver.   \u201cOjal\u00e1 nunca pierda la curiosidad de vagabundear de Javier Reverte\u201d. Pensaba yo al regresar tras la cena andando a casa. Y record\u00e9 algo que una vez nos escribi\u00f3: \u201cMi explorador africano favorito es Joseph Thomson, el hombre que se cruz\u00f3 el \u00c1frica oriental no con una tropa de soldados sino con un grupo de traductores. Thomson muri\u00f3 en Londres y sus \u00faltimas palabras fueron: estoy condenado a ser un vagabundo\u201d.\u00a0    Sospecho que la mayor aspiraci\u00f3n de Javier es la de ser otro vagabundo.&nbsp;&nbsp;    Y entonces hace un mes me escribi\u00f3 Arlene, la mexicana que lleva Viaje con Escalas, y me pidi\u00f3 que le escribiera un art\u00edculo sobre un viajero.   Le dije habl\u00e9 de Javier. Que s\u00f3lo pod\u00eda aportar algo personal de \u00e9l, que del resto no mejorar\u00eda nada que no puedan hacer otros. Y le escrib\u00ed a Javier con una duda que necesitaba que me aclarara:\u00a0    \u00bfViajas para vivirlo o para contarlo?&nbsp;  Javier Reverte, nacido en Madrid en 1944, muri\u00f3 el pasado 31 de octubre de 2020. Foto: Pexels    \u201cPara mi vivir es contar. As\u00ed que viajo por las dos cosas\u201d, fue su respuesta.  Detr\u00e1s de esas palabras hay un bibliograf\u00eda abrumadora. Yo, como tantos, me enamor\u00e9 de la \u00c1frica en la que luego viv\u00ed cinco a\u00f1os, tras leer mucho antes su \u201cEl sue\u00f1o de \u00c1frica\u201d.&nbsp;  Esa es su obra ic\u00f3nica. La que para una generaci\u00f3n y unos tiempos donde no era f\u00e1cil recorrer aquel continente. En 1996 era una aventura era ir a Londres, y nos ense\u00f1\u00f3 la magia de una tierra extra\u00f1a y llena de historia.\u00a0    \u201cMi \u00e9xito fue hacer algo que en Espa\u00f1a no hab\u00eda hecho nadie, narrar un viaje junto a la historia de un lugar\u201d&nbsp;Javier Reverte    La clave es c\u00f3mo lo narra.   Sus libros africanos tienen la inocencia del viaje, porque sin inocencia un viaje pierde parte de su sentido m\u00e1s puro que es el de sorprenderse.&nbsp; \u201c\u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que \u00c1frica acaba por convertir en mito cuanto toca?\u201d, se pregunta Reverte.&nbsp;  Pero los mitos hay muchas veces que desenterrarlos y \u00e9l es un fant\u00e1stico desenterrador de buenas historias. Y lo es porque va siguiendo una ruta marcada por los libros que ley\u00f3. Por los personajes que habitaron aquellas tierras y los senderos de agua, viento o polvo en los que se encarama a un autob\u00fas o un barco y mira.     Reverte es un fabuloso observador y observar es la previa para tener algo que contar despu\u00e9s.\u00a0    \u201cVagabundo en \u00c1frica\u201d, \u201cLos caminos perdidos de \u00c1frica\u201d y \u201cColinas que arden, lagos de fuego\u201d son otras de sus obras sobre el continente africano. Lean todos, si pueden, y conocer\u00e1n mejor la esencia de una tierra que \u00e9l entiende bien.&nbsp;  Porque no la juzga, no la edulcora, no se siente en deuda con ella, simplemente la camina.   No son las cr\u00f3nicas del periodista que se meti\u00f3 en una guerra o un orfanato. No son una sucesi\u00f3n de art\u00edculos donde presumir cicatrices y enjuagar pecados, es literatura de viajes con may\u00fasculas.\u00a0    Los libros de Reverte envejecen muy bien porque nunca dejan de ser actuales justamente porque nunca lo fueron. Son atemporales, son esencia.    Luego tiene obras. Hablo de viajes m\u00e1s all\u00e1 de sus numerosas novelas, como El coraz\u00f3n de Ulises, El r\u00edo de la desolaci\u00f3n, En mares salvajes, Una Suite Italiana\u2026 que diseccionan la Grecia cl\u00e1sica, la Amazonia, el \u00c1rtico o las dos Italias (norte y sur).   Y de pronto te ves en un barco donde navegas con Ulises. Con Lope de Aguirre, Amundsen o Thomas Mann, y encima pasas la malaria o un resfriado.  Y luego hay un \u00faltimo Reverte. Un \u00faltimo viajero y escritor, que como \u00e9l dice es la misma cosa, convertido en habitante ocasional de un capricho, el de vivir en los lugares que ama.   Su \u201cNew York, New York\u201d o \u201cUn oto\u00f1o romano\u201d son diarios de su vida en una ciudad. Y al leerlos es cuando creo que he terminado de entender la frase con la que empezaba este texto:  \u00a0\u201cUn libro de viajes debe tener un sentido literario. Sin eso no es un libro, es un diario\u201d.   En su diario no se narra \u00e9l, narra una urbe a trav\u00e9s de su d\u00eda a d\u00eda convirtiendo sus piedras en personajes. \u00bfNo es eso la literatura? Lean a Reverte y no leer\u00e1n un libro, viajar\u00e1n con un libro, que es de lo que se trata esto.\u00a0  Caminen, si pueden, como camina \u00e9l.   \u201cTengo nostalgia de lo que no conozco. Ese es el principal motor de mi vocaci\u00f3n viajera\u201d, resume Javier.    Autor: Javier Brandoli, periodista. Desde 2010 viviendo en Sud\u00e1frica. Mozambique y M\u00e9xico. Ahora en Roma. La entrada Javier Reverte, el vagabundo se public\u00f3 primero en Viaje con Escalas.","thumbnail_url":"https:\/\/viajeconescalas.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Javier-Reverte--1024x683.jpg"}