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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Blog de Lugares que Visitar</provider_name><provider_url>http://lugaresquevisitar.org/blog</provider_url><title>Memorias desde Bergen - Blog de Lugares que Visitar</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="tsDWmkLZCe"&gt;&lt;a href="http://lugaresquevisitar.org/blog/memorias-desde-bergen/"&gt;Memorias desde Bergen&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="http://lugaresquevisitar.org/blog/memorias-desde-bergen/embed/#?secret=tsDWmkLZCe" width="600" height="338" title="&#x201C;Memorias desde Bergen&#x201D; &#x2014; Blog de Lugares que Visitar" data-secret="tsDWmkLZCe" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Viajar al pasado es posible paseando por el antiguo barrio de los mercaderes de la Liga Hanse&#xE1;tica en Bergen, reconstruido, tras varios incendios, siguiendo la estructura medieval original&#x2026;. &nbsp;  Bergen, 9 de abril de 1374  Hoy comienza mi nueva vida como mercader de la Liga Hanse&#xE1;tica en el puesto comercial situado en Tyskebryggen, el embarcadero alem&#xE1;n de Bergen, Noruega. &nbsp;Sobre el escritorio de mi peque&#xF1;a oficina coloco mi &#xFA;nico y m&#xE1;s preciado amuleto: &#xE9;l ha sido mi motivaci&#xF3;n desde aquella nochebuena del a&#xF1;o 1361 donde lo recib&#xED; como regalo entre miedo y curiosidad. Un peque&#xF1;o bacalao seco, s&#xED;mbolo de buena suerte, adquirido por mi mentor en las Islas Lofoten. Mientras lo saco de su caja de madera y lo coloco, recuerdo como si fuera ayer aquella nochebuena.  Hamburgo, 24 de diciembre de 1361  El puerto de Hamburgo era un hervidero de mercaderes, &nbsp;apresurados en negociar el trigo procedente de Prusia y Polonia y comprar barriles de cerveza alemana, que ya divisaban apilados en los muelles seg&#xFA;n sus barcos se acercaban para amarrar. Entre ellos, &nbsp;cientos de peregrinos caminaban por los muelles, unos desembarcando para iniciar el Camino de Santiago recorriendo el interior del continente mientras otros llegaban&nbsp; de la tumba de los Reyes Magos de Colonia para embarcase hacia La Coru&#xF1;a con la intenci&#xF3;n de llegar luego a pie a la tumba del ap&#xF3;stol Santiago.   La actividad desbordante del puerto contrastaba con el silencio y tristeza que reinaba en muchos barrios de la ciudad debido a que la peste negra hab&#xED;a reducido la poblaci&#xF3;n a la mitad. Mi familia no fue ajena a la desgracia: mi padre, marinero de la ruta que un&#xED;a el B&#xE1;ltico con el Mar del Norte, no tard&#xF3; en contagiarse y morir;&nbsp; poco despu&#xE9;s, mis hermanos siguieron su misma suerte y finalmente, mi madre. S&#xF3;lo y sin m&#xE1;s recuerdos que las historias de tierras lejanas que mi padre me contaba cuando volv&#xED;a de alta mar, decid&#xED; ir al puerto para buscar un trabajo como marinero y conocer aquellos lugares que, desde peque&#xF1;o, llenaban mi cabeza de fantas&#xED;as y sue&#xF1;os.   Me acerqu&#xE9; a un grupo de gente que rodeaba un hombre de elegantes ropajes y sombrero de ala que dec&#xED;a estar buscando j&#xF3;venes de unos 13-14 a&#xF1;os para irse con &#xE9;l al Norte de Europa. &nbsp;Contaba que &#xE9;l era un mercader de la Liga Hanse&#xE1;tica y que apenas hac&#xED;a unos meses la Liga hab&#xED;a decidido abrir un nuevo puesto comercial en Bergen, situado en el Norte de Europa: el lugar era conocido por comerciar un bacalao de excelente calidad y seg&#xFA;n lo contaba, sac&#xF3; de debajo de su capa,&nbsp; un pescado seco de apenas 15 cm. Extra&#xF1;ado, me qued&#xE9; mirando el curioso pescado: ten&#xED;a la cabeza abombada con una protuberancia que recordaba a una peque&#xF1;a corona puesta sobre su cabeza. El mercader relataba que pescados como &#xE9;se, pero mucho m&#xE1;s grandes, &nbsp;eran capturados en unas islas m&#xE1;s lejanas, conocidas por sus caracter&#xED;sticos paisajes monta&#xF1;osos y nevados; por peque&#xF1;as comunidades de pescadores tratados como h&#xE9;roes por enfrentarse en sus diminutas embarcaciones a las temibles y heladoras tempestades &#xE1;rticas para pescar en medio de la oscuridad; por cielos que por la noche se te&#xF1;&#xED;an de colores m&#xE1;gicos y brillantes que danzaban entre las estrellas y rayos de luz; por d&#xED;as invernales donde apenas se ve&#xED;a el sol unas horas y d&#xED;as veraniegos donde apenas hab&#xED;a noche; por gigantescos bancos de pescados que a&#xF1;o tras a&#xF1;o se llenaban en los mismos lugares en las mismas fechas; por secaderos de madera donde el pescado una vez limpio y salado era colgado para ser secado por los vientos &#xE1;rticos; por luces que se manten&#xED;an encendidas durante toda la noche iluminando las ventanas&#x2026;   Maravillado por aquellos relatos de islas ex&#xF3;ticas y llevado por la emoci&#xF3;n de los recuerdos infantiles de la historias que me contaba mi padre, sin darme cuenta, grit&#xE9; entre la multitud &#x201C;&#xBF;C&#xF3;mo se llega a esas islas y c&#xF3;mo se llaman?&#x201D; El comerciante par&#xF3; su relato y se ech&#xF3; a re&#xED;r con grandes carcajadas al escuchar tal pregunta y busc&#xF3; con la mirada entre la multitud, intrigado por conocer qui&#xE9;n mostraba tanta curiosidad en llegar a tal destino. Unos segundos despu&#xE9;s, su mirada se cruz&#xF3; con la m&#xED;a y sonriente me contest&#xF3; con su grave voz: &#x201C;Peque&#xF1;o amigo, esas islas se llaman islas Lofoten y llegar hasta ellas est&#xE1; prohibido a j&#xF3;venes como t&#xFA;; pero que no puedas ir ahora no significa que no puedas ir nunca. Podr&#xED;as &nbsp;venir conmigo hasta Bergen dado que estoy buscando j&#xF3;venes alemanes que quieran trabajar all&#xED; en el nuevo puesto comercial para convertirse en futuros mercaderes y cuando lo seas, podr&#xE1;s ir en persona a conocer las Islas Lofoten&#x201D;. Sin titubear respond&#xED; que me un&#xED;a orgulloso a la oficina en el extranjero de la Liga Hanse&#xE1;tica en Bergen, sin tener muy claro lo que aquello implicada pero sabiendo que era el medio para llegar a las islas Lofoten.  Sonriendo me ofreci&#xF3; el peque&#xF1;o pescado que hac&#xED;a unos minutos hab&#xED;a mostrado a la multitud, dici&#xE9;ndome que aquel bacalao servir&#xED;a como testigo de que un d&#xED;a ir&#xED;amos juntos a aquellas islas. Pasaron varios d&#xED;as hasta que mi mentor reclut&#xF3; otros diez chicos en condiciones similares a la m&#xED;a: hu&#xE9;rfanos de la peste negra buscando una nueva vida lejos de Hamburgo para olvidar nuestra tristeza. Y as&#xED;, con las bodegas llenas de la mejor cerveza de Hamburgo, partimos hacia Bergen.  El viaje se hizo corto: durante el d&#xED;a, mis compa&#xF1;eros y yo ayud&#xE1;bamos en las cocinas del barco como medio para pagar el pasaje y por la noche, nuestro mentor nos reun&#xED;a para contarnos historias sobre nuestro destino. El primer d&#xED;a se encarg&#xF3; de aclararnos lo importante que era ser responsable en nuestro trabajo en Bergen dado que en Noruega desde anta&#xF1;o se hablaba de unos seres gigantescos, salvajes y feos, con enormes orejas y narices, llamados trolls que acostumbraban a secuestrar a los ni&#xF1;os que no cumpl&#xED;an con sus obligaciones. Al d&#xED;a siguiente, las cocinas reluc&#xED;an en el barco, para evitar que al llegar a Noruega los trolls nos buscaran dejar nuestro trabajo sin hacer.  El segundo d&#xED;a nos habl&#xF3; de los vikingos. &#xC9;stos eran conocidos como los piratas m&#xE1;s feroces del mundo por su fuerza, destreza y valent&#xED;a. Constru&#xED;an barcos ligeros que se mov&#xED;an a gran velocidad y con gran facilidad por tener dos proas:&nbsp; debido a ello, hac&#xED;an r&#xE1;pidas incursiones para invadir tierras sin que sus enemigos apenas tuvieran tiempo para defenderse. Nos puso como ejemplo el ataque de 600 barcos vikingos a Hamburgo, siglos detr&#xE1;s, que result&#xF3; en la destrucci&#xF3;n de la ciudad. S&#xF3;lo cuando escuchamos que los vikingos hab&#xED;an desaparecido, todos&nbsp; respiramos tranquilos.   El tercer d&#xED;a nos cont&#xF3; que el pa&#xED;s se caracterizaba por estar lleno de fiordos. Nunca hab&#xED;amos o&#xED;do esa palabra y por un momento, todos nos imaginamos que los fiordos era una combinaci&#xF3;n a&#xFA;n peor de trolls y vikingos juntos. Por suerte,&nbsp; los fiordos no eran peligrosos para nosotros dado que se refer&#xED;an a entradas kilom&#xE9;tricas del mar en la costa, que creaban bellos paisajes de monta&#xF1;as y tranquilas aguas donde la vista no alcanzaba su fin. Bergen estaba asentada sobre un fiordo, as&#xED; que a nuestra llegada, ver&#xED;amos el primer fiordo de nuestra vida. Un compa&#xF1;ero pregunt&#xF3; por qu&#xE9; no hab&#xED;a fiordos en Hamburgo y nuestro mentor le explic&#xF3; que sol&#xED;an formarse en pa&#xED;ses de bajas temperaturas y mucha nieve, donde las entradas de mar en la costa se congelaban y formaban glaciares &nbsp;que posteriormente dar&#xED;an forma a los fiordos. Otra buena noticia, el pa&#xED;s al que &#xED;bamos se caracterizaba por el fr&#xED;o&#x2026;   Detalle en la fachada de una de las antiguas casas perteneciente a la Liga Hanse&#xE1;tica.Bryggen.Bergen.  Bergen, 7 de enero de 1962  El cuarto d&#xED;a divisamos a primera hora de la ma&#xF1;ana un muelle con una veintena de casas de madera volcadas sobre el mar. Los barcos atracaban en los almacenes del puerto en funci&#xF3;n del gremio asociado a la mercanc&#xED;a trasportada y mientras su patr&#xF3;n negociaba en las oficinas de los mercaderes de la Liga Hanse&#xE1;tica, las bodegas comenzaban a llenarse de bacalao seco. Nuestro mentor nos acompa&#xF1;&#xF3; a una de las casas de madera detr&#xE1;s del muelle donde vivir&#xED;amos los pr&#xF3;ximos a&#xF1;os: durante unos 5 o 6 a&#xF1;os trabajar&#xED;amos como aprendices para pagar el alojamiento, recibiendo clases para aprender a leer, escribir y convertirnos en futuros mercaderes. Posteriormente, dar&#xED;amos clases a aprendices y con ello, conseguir&#xED;amos el dinero suficiente para comprar una oficina d&#xF3;nde comercial. Nos explic&#xF3; varias reglas que ten&#xED;amos que respetar relacionadas con los horarios, el uso del fuego para evitar incendios, el respeto a los gremios, la prohibici&#xF3;n de peleas&#x2026;todas razonables, excepto una: &#xA1;no pod&#xED;amos relacionarnos con mujeres noruegas! Los a&#xF1;os fueron pasando y reunir el dinero suficiente para comprar mi oficina me cost&#xF3; algo m&#xE1;s de lo previsto dado que cuando alguien del gremio descubr&#xED;a que no hab&#xED;a respetado la norma de las mujeres, hab&#xED;a que invitar a cerveza a todos los residentes del muelle. Me toc&#xF3; pagar varias multas, si bien mereci&#xF3; la pena.   Bergen, 9 de febrero de 1374  Finalmente, consegu&#xED; hacerme con el dinero suficiente para establecerme en Tyskebryggen como comerciante de bacalao. Tal y como me prometi&#xF3; mi mentor, aquel invierno de 1374 viajamos juntos hasta Lofoten para buscar proveedores de bacalao seco con los que poder comerciar. All&#xED; descubr&#xED; que la belleza de aquellas islas superaba con creces los id&#xED;licas paisajes que me hab&#xED;a imaginado.  Antiguos almacenes de la Liga Hanse&#xE1;tica en Bryggen, Bergen.  Visitas imprescindibles:  Museo de Bryggen. Museo de la Liga Hanse&#xE1;tica.Fortaleza Bergen Hus.Torre Rosenkrantz.Haakon&#x2019;s Hall.Mercado del Pescado.  Visita altamente recomendable y obligatoria:  El Museo de la Liga Hanse&#xE1;tica d&#xF3;nde conoceremos la historia de los comerciantes Hanse&#xE1;ticos llegados de Alemania para convertir a Bergen durante siglos en el punto neur&#xE1;lgico del comercio noruego para todo Europa.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;  Recomendaciones:   L&#xED;nea a&#xE9;rea recomendada: Norwegian.Bergen Card.  Agradecimientos: Oficina de Turismo de Bergen; Kristina Bieda Fjord Norway; Eugenia Fierros, directora de la Oficina de Turismo de Noruega en Espa&#xF1;a; Innovation Norway Madrid.</description></oembed>
