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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Blog de Lugares que Visitar</provider_name><provider_url>http://lugaresquevisitar.org/blog</provider_url><title>Javier Reverte, el vagabundo - Blog de Lugares que Visitar</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="u7y8VVa4OU"&gt;&lt;a href="http://lugaresquevisitar.org/blog/javier-reverte-el-vagabundo/"&gt;Javier Reverte, el vagabundo&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="http://lugaresquevisitar.org/blog/javier-reverte-el-vagabundo/embed/#?secret=u7y8VVa4OU" width="600" height="338" title="&#x201C;Javier Reverte, el vagabundo&#x201D; &#x2014; Blog de Lugares que Visitar" data-secret="u7y8VVa4OU" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Este texto se escribi&#xF3; a principios de octubre, antes de saber que Javier Reverte estaba gravemente enfermo. Sirva como homenaje de alguien que es polvo y huella en todo este inmenso globo.    &#x201C;Un libro de viajes debe tener un sentido literario. Sin eso no es un libro, es un diario&#x201D;.   Nos dijo a Ricardo Coarasa (amigo, periodista y escritor) y a m&#xED; Javier Reverte comiendo en 2010 en un restaurante italiano de la calle Hortaleza de Madrid.&#xA0;  Me llam&#xF3; mucho la atenci&#xF3;n aquella frase que creo que finalmente he acabado de descifrar.&nbsp;  En aquella comida, a la que &#xE9;l acud&#xED;a porque durante a&#xF1;os escribi&#xF3; en Viajes al Pasado, se esconde una virtud de Javier: es un hombre muy generoso.&nbsp;  Sin alardes, que las palabras Javier las economiza para sus libros, y sin darse importancia porque nunca emite recibo. Se sienta en una mesa, se toma una copa de vino, pregunta, accede y se va.&nbsp;  El polaco Ryszard Kapuscinski escribi&#xF3; que los c&#xED;nicos no sirven para este oficio, y la frase se repite y repite como si los c&#xED;nicos s&#xED; sirvieran para cualquier otro oficio o si, por el contrario, de los periodistas y escritores se esperar&#xE1; m&#xE1;s ponzo&#xF1;a que virtud.&nbsp;  Nunca conoc&#xED; a Kapuscinski, del que me he le&#xED;do parte de su obra. Pero s&#xED; a Reverte y puedo asegurar que adem&#xE1;s de un gran narrador de historias es un gran tipo. Hay muchos, y no hay tantos, &#xBF;verdad? De ambas cosas digo.&#xA0;    Javier Reverte y el viaje a trav&#xE9;s de sus libros  El escritor Javier Reverte, durante la presentaci&#xF3;n de su novela &#x2018;Confines&#x2019; en Espa&#xF1;a, en mayo de 2018. Foto: Eduardo Parra/Europa Press    Javier Reverte tiene una extra&#xF1;a facultad con sus libros, te hace conocer sitios que en realidad uno previamente pensaba que conoc&#xED;a mejor que &#xE9;l. No es un don, en este caso no, es oficio del, sin duda, el mejor escritor espa&#xF1;ol de viajes.&nbsp;  Su don es viajero. Es haber convertido su vida en un largo viaje. Pero saber contarlo, especialmente en estos tiempos en los que los narradores escriben sus mejores piezas con ocurrencias de 280 caracteres, es una profesi&#xF3;n.  Cuando se aparta el exceso de ramas de tanta historia contada de cualquier manera, nos queda, a los que nos gusta la literatura de viajes, la extensa bibliograf&#xED;a de Javier Reverte a la que acudir para reconfortarnos.&nbsp;  Ha narrado el globo, casi entero, porque se lo ha le&#xED;do primero y se lo ha pateado despu&#xE9;s.     En Javier Reverte es imposible separar al lector, del narrador y del viajero porque son la misma cosa.    La simpleza y perfecci&#xF3;n de sus textos es llamativa. Y le describe perfectamente a &#xE9;l, el hombre que est&#xE1; detr&#xE1;s de una contundente biblioteca que ha escrito sin hacer apenas ruido.   Porque a Javier Reverte le importa un carajo el ruido. Lo que le gusta es husmear barriadas de nombres impronunciables. Ver un atardecer subido a un carguero y contemplar lo flexibles que pueden llegar a ser los m&#xE1;rmoles.   El 30 de enero pasado quedamos a comer en Roma, en la osteria La Bucca de Ripetta, cerca de la Piazza del Popolo. Javier estaba en la Ciudad Eterna porque daba una conferencia, y porque adora Roma, y porque ten&#xED;a un viaje pendiente por estas tierras.&nbsp;  Yo estaba a punto de terminar su libro &#x201C;Un oto&#xF1;o romano&#x201D;. Llevaba justo un a&#xF1;o viviendo en esta ciudad a donde me traslade tras pasar cuatro fabulosos a&#xF1;os en M&#xE9;xico.&#xA0;  Roma como habitante me ten&#xED;a enfadado, me sent&#xED;a enga&#xF1;ado. El centro hist&#xF3;rico se convirti&#xF3; en un parque tem&#xE1;tico de arte e historia, lejano. Nada ten&#xED;a que ver con mi rutina de basura esparcida por las calles.   El habitante y el viajero son dos especies distintas al hablar de una ciudad.&nbsp;  &#xBF;Qu&#xE9; te importa una monta&#xF1;a de bolsas de basura cuando vas a ver el Pante&#xF3;n? &#xBF;Y qu&#xE9; te importa el Pante&#xF3;n cuando nadie te retira del portal tu basura?&#xA0;    El viaje de leer a Reverte o c&#xF3;mo Reverte te hace viajar  Algunos de los libros de Javier Reverte. |Foto: Viaje con Escalas    Entonces empec&#xE9; a leer su libro.   Y empec&#xE9; a subrayar cosas. Y a conocer sitios por los que yo hab&#xED;a pasado mil veces y Javier me demostraba que no hab&#xED;a pasado ninguna.  A leer que &#xE9;l se bajaba a pie cada d&#xED;a desde el Gianicolo. Se iba al centro a tomar una pasta en la trattoria Antonio, que merodeaba por el Claustro del Bramante o que se perd&#xED;a por los callejones del Trastevere.&#xA0;  Y mi rutina fue cambiando, regres&#xE9; a las sensaciones de anta&#xF1;o, a admirar m&#xE1;s la belleza, a viajar por mi d&#xED;a a d&#xED;a.     &#xC9;l ven&#xED;a a mi ciudad y fui yo el que acab&#xE9; yendo a la suya.&nbsp;    Entonces, mientras com&#xED;amos una pasta cacio e pepe me contaba que se iba en tren el s&#xE1;bado a Reggio Calabria y el domingo regresaba a Roma.   Con sus 75 a&#xF1;os disimulados tras un mostacho se iba a pegar seis horas de tren de ida y seis de vuelta para una &#xFA;nica cosa: contemplar los Bronces de Riace del Museo Arqueol&#xF3;gico de Reggio (estatuas griegas del siglo V a. C)&#xA0;  Quedamos de nuevo el lunes a su regreso. Otra cena de pasta junto a Alberto Rodr&#xED;guez, un gallego al que Roma le anid&#xF3; en la tr&#xE1;quea.   Javier contaba con la ilusi&#xF3;n intacta de los primeros viajes. Decia que &#x201C;tuve la suerte de poder disfrutar de los bronces en completa soledad cuando llegu&#xE9; el s&#xE1;bado por la tarde.&#xA0; Dej&#xE9; las cosas en el hotel y me acerqu&#xE9; a ver si estaba abierto el museo. Cerraban en una hora y pas&#xE9;, no hab&#xED;a nadie, y estuve disfrutando los dos bronces a solas. El domingo por la ma&#xF1;ana decid&#xED; volver a ir a verlos&#x201D;.&#xA0;  Doce horas de tren en 36 horas para poder disfrutar de dos bronces.&nbsp; El s&#xE1;bado le pareci&#xF3; poco y el domingo decidi&#xF3; volver.   &#x201C;Ojal&#xE1; nunca pierda la curiosidad de vagabundear de Javier Reverte&#x201D;. Pensaba yo al regresar tras la cena andando a casa. Y record&#xE9; algo que una vez nos escribi&#xF3;: &#x201C;Mi explorador africano favorito es Joseph Thomson, el hombre que se cruz&#xF3; el &#xC1;frica oriental no con una tropa de soldados sino con un grupo de traductores. Thomson muri&#xF3; en Londres y sus &#xFA;ltimas palabras fueron: estoy condenado a ser un vagabundo&#x201D;.&#xA0;    Sospecho que la mayor aspiraci&#xF3;n de Javier es la de ser otro vagabundo.&nbsp;&nbsp;    Y entonces hace un mes me escribi&#xF3; Arlene, la mexicana que lleva Viaje con Escalas, y me pidi&#xF3; que le escribiera un art&#xED;culo sobre un viajero.   Le dije habl&#xE9; de Javier. Que s&#xF3;lo pod&#xED;a aportar algo personal de &#xE9;l, que del resto no mejorar&#xED;a nada que no puedan hacer otros. Y le escrib&#xED; a Javier con una duda que necesitaba que me aclarara:&#xA0;    &#xBF;Viajas para vivirlo o para contarlo?&nbsp;  Javier Reverte, nacido en Madrid en 1944, muri&#xF3; el pasado 31 de octubre de 2020. Foto: Pexels    &#x201C;Para mi vivir es contar. As&#xED; que viajo por las dos cosas&#x201D;, fue su respuesta.  Detr&#xE1;s de esas palabras hay un bibliograf&#xED;a abrumadora. Yo, como tantos, me enamor&#xE9; de la &#xC1;frica en la que luego viv&#xED; cinco a&#xF1;os, tras leer mucho antes su &#x201C;El sue&#xF1;o de &#xC1;frica&#x201D;.&nbsp;  Esa es su obra ic&#xF3;nica. La que para una generaci&#xF3;n y unos tiempos donde no era f&#xE1;cil recorrer aquel continente. En 1996 era una aventura era ir a Londres, y nos ense&#xF1;&#xF3; la magia de una tierra extra&#xF1;a y llena de historia.&#xA0;    &#x201C;Mi &#xE9;xito fue hacer algo que en Espa&#xF1;a no hab&#xED;a hecho nadie, narrar un viaje junto a la historia de un lugar&#x201D;&nbsp;Javier Reverte    La clave es c&#xF3;mo lo narra.   Sus libros africanos tienen la inocencia del viaje, porque sin inocencia un viaje pierde parte de su sentido m&#xE1;s puro que es el de sorprenderse.&nbsp; &#x201C;&#xBF;Por qu&#xE9; ser&#xE1; que &#xC1;frica acaba por convertir en mito cuanto toca?&#x201D;, se pregunta Reverte.&nbsp;  Pero los mitos hay muchas veces que desenterrarlos y &#xE9;l es un fant&#xE1;stico desenterrador de buenas historias. Y lo es porque va siguiendo una ruta marcada por los libros que ley&#xF3;. Por los personajes que habitaron aquellas tierras y los senderos de agua, viento o polvo en los que se encarama a un autob&#xFA;s o un barco y mira.     Reverte es un fabuloso observador y observar es la previa para tener algo que contar despu&#xE9;s.&#xA0;    &#x201C;Vagabundo en &#xC1;frica&#x201D;, &#x201C;Los caminos perdidos de &#xC1;frica&#x201D; y &#x201C;Colinas que arden, lagos de fuego&#x201D; son otras de sus obras sobre el continente africano. Lean todos, si pueden, y conocer&#xE1;n mejor la esencia de una tierra que &#xE9;l entiende bien.&nbsp;  Porque no la juzga, no la edulcora, no se siente en deuda con ella, simplemente la camina.   No son las cr&#xF3;nicas del periodista que se meti&#xF3; en una guerra o un orfanato. No son una sucesi&#xF3;n de art&#xED;culos donde presumir cicatrices y enjuagar pecados, es literatura de viajes con may&#xFA;sculas.&#xA0;    Los libros de Reverte envejecen muy bien porque nunca dejan de ser actuales justamente porque nunca lo fueron. Son atemporales, son esencia.    Luego tiene obras. Hablo de viajes m&#xE1;s all&#xE1; de sus numerosas novelas, como El coraz&#xF3;n de Ulises, El r&#xED;o de la desolaci&#xF3;n, En mares salvajes, Una Suite Italiana&#x2026; que diseccionan la Grecia cl&#xE1;sica, la Amazonia, el &#xC1;rtico o las dos Italias (norte y sur).   Y de pronto te ves en un barco donde navegas con Ulises. Con Lope de Aguirre, Amundsen o Thomas Mann, y encima pasas la malaria o un resfriado.  Y luego hay un &#xFA;ltimo Reverte. Un &#xFA;ltimo viajero y escritor, que como &#xE9;l dice es la misma cosa, convertido en habitante ocasional de un capricho, el de vivir en los lugares que ama.   Su &#x201C;New York, New York&#x201D; o &#x201C;Un oto&#xF1;o romano&#x201D; son diarios de su vida en una ciudad. Y al leerlos es cuando creo que he terminado de entender la frase con la que empezaba este texto:  &#xA0;&#x201C;Un libro de viajes debe tener un sentido literario. Sin eso no es un libro, es un diario&#x201D;.   En su diario no se narra &#xE9;l, narra una urbe a trav&#xE9;s de su d&#xED;a a d&#xED;a convirtiendo sus piedras en personajes. &#xBF;No es eso la literatura? Lean a Reverte y no leer&#xE1;n un libro, viajar&#xE1;n con un libro, que es de lo que se trata esto.&#xA0;  Caminen, si pueden, como camina &#xE9;l.   &#x201C;Tengo nostalgia de lo que no conozco. Ese es el principal motor de mi vocaci&#xF3;n viajera&#x201D;, resume Javier.    Autor: Javier Brandoli, periodista. Desde 2010 viviendo en Sud&#xE1;frica. Mozambique y M&#xE9;xico. Ahora en Roma. La entrada Javier Reverte, el vagabundo se public&#xF3; primero en Viaje con Escalas.</description><thumbnail_url>https://viajeconescalas.com/wp-content/uploads/2020/11/Javier-Reverte--1024x683.jpg</thumbnail_url></oembed>
