En la correspondencia pasional de las quince grandes escritoras que Ángeles Caso ha reunido en su último libro hay de todo: cartas desgarradoras de mujeres abandonadas por el amor de su vida, como las de Eloísa a Pedro Abelardo en el siglo XII; misivas llenas de esperanza; epístolas llenas de humor y sensualidad que rompen el esquema que las fotografías de época nos han creado sobre algunas, como Emilia Pardo Bazán, y recados rápidos, de andar por casa, que hacían las veces de “wasaps” entre amantes y que, por lo desgraciado del destino de uno de ellos, y estoy pensando en Mary Wollstonecraft, hoy releemos con la solemnidad que se concede a una última voluntad.
A muchas de ellas nos costará comprenderlas porque nuestra
idea del amor y de las relaciones de pareja ha cambiado considerablemente. Por
otras sentiremos una simpatía renovada y quizá en algún caso se nos caiga el
mito. Pero todas ellas nos harán pensar en la relación –estremecedora y
esperanzadora al mismo tiempo- de la mujer y el amor, y en el amor en sí, un
sentimiento que consideramos universal pero que nunca es el mismo, porque varía
según quién lo siente, cuándo lo hace y hacia quién lo profesa. Y eso que aquí
el foco no se abre a mujeres y sociedades no europeas, posiblemente por la
dificultad de hallar los documentos adecuados. En “Quiero escribirte esta noche
una carta de amor” encontramos historias de amor tremendamente carnal y otras
que empiezan de forma platónica pero acaban siendo referentes de compañerismo
diario, como pasó entre Elizabeth
Barrett Browning y Robert Browning, sin duda una de mis preferidas, junto a
las de las abadesas Hildegarda y Richardis, y las de Vita Sackville-West y Virginia
Woolf, que todavía hoy rompen todos los tópicos. Pero también, y casi
habría que decir que sobre todo, hay historias de amor frustrado por distintas
razones. Y eso también es interesante porque cada una de las escritoras se
recompuso a su manera, aunque casi siempre al revés de lo que, posiblemente, se
esperaba en la época. A María Zambrano,
por ejemplo, la encontraremos como una muchachita derretida pero decidida a
pensar por sí misma, lo que al final hace que se caiga del guindo. ¡Qué
carácter y qué ganas de vivir y de conocer tuvo desde bien joven!
Pero además del valor intrínseco de las cartas, creo que hay que destacar el gran trabajo de selección, traducción y contextualización que ha hecho Ángeles Caso. Las “micronovelas” de cada una de las escritoras merecerían un libro aparte por su sólida ligereza. Y con eso quiero decir que son cortas pero tan intensas y bien planteadas que te dejan con ganas de más. Por eso creo que otro nivel de lectura de este ensayo es el de conocer mejor a las escritoras cuyas cartas compila; todas figuran entre las mejores escritoras de la Historia, aunque en algunos casos, como el de Gertrudis Gómez de Avellaneda, ya casi las hayamos olvidado. Estoy segura de que para dibujar a cada una de estas mujeres, para hacer que nos resulten tan cercanas, Ángeles Caso ha debido estudiar con detenimiento a cada una de ellas. Hay casos especiales, como el de las hermanas Brontë, sobre las que ya escribió en “Todo ese fuego”. Por todo ello coincido con la editorial en que “Quiero escribirte esta noche una carta de amor” es un libro, “para leer, releer y atesorar”, aunque yo añadiría que también es uno de esos libros que nos abren la puerta a muchos más: los que escribieron sus protagonistas y los que figuran en la interesante bibliografía final.
Qué: Quiero
escribirte esta noche una carta de amor, de Ángeles Caso.
Quién: Lumen.